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miércoles, 7 de octubre de 2015

La Organización Mundial de la Salud reclama políticas sociales para el envejecimiento poblacional

La proporción de los habitantes del planeta mayores de 60 años se duplicará, del 11 al 22 %. En números absolutos, este grupo de edad pasará de 605 millones a 2000 millones en el transcurso de medio siglo. A propósito del Día Internacional de las Personas Mayores, la OMS ha publicado un informe con el objetivo y el potencial de transformar las políticas y la conciencia social respecto a la forma en que se envejece.

Los últimos datos demográficos indican una tendencia hacía una población envejecida: en España 17 millones de personas tienen más de 50 años y se prevé que en 2050 España sea el tercer país más envejecido del mundo. Ante esta realidad, el envejecimiento activo y saludable se convierte en un factor importante. Este es el mensaje de Sanofi-Pasteur a propósito del Día Internacional de las Personas Mayores.

La Organización Mundial de la Salud (OMS), por su parte, ha publicado un nuevo informe relativo a los cambios sociales, de naturaleza radical, que hay que realizar debido al envejecimiento de la población. “Hoy, la mayoría de la población, incluso en los países más pobres, tienen una mayor esperanza de vida. Pero esto no es suficiente: necesitamos asegurar que esos años extra sean saludables, con sentido y dignos. Conseguirlo beneficiará no sólo a los mayores, sino a toda la sociedad”, ha afirmado Margaret Chan, director general de la OMS.

Contrariamente a lo que se asume, el Informe Mundial Sobre Envejecimiento y Salud 2015 muestra que hay poca evidencia de que la extensión de años de vida signifique disfrutarlos con mejor salud que la generación previa a la misma edad. “Por desgracia, los 70 no parecen ser los nuevos 60. Pero podría y debería”, ha dicho John Beard, director el Departamento de Envejecimiento y Vida de la OMS.

La clase social parece influir en la experiencia de unir vivir más tiempo y una vida saludable. “Tener antecedentes desfavorables, vivir en países pobres, la falta de oportunidades y carecer de recursos para llegar a la edad anciana hacen de estos grupos de población los que tienen peor salud y mayor necesidad”, ha dicho Beard.

Políticas sociales

El informe destaca la necesidad de que los gobiernos realicen políticas que permitan a los mayores continuar participando en la sociedad, así como reducir las desigualdades que afectan en muchas ocasiones a los mayores con mala salud, y hacer especial hincapié en la salud de las mujeres. Asimismo, el documento rechaza el estereotipo que define a los mayores como frágiles y dependientes, al tiempo que añade que muchas de las contribuciones de este grupo de población se pasan por alto mientras que sus demandas a la sociedad se exageran. De hecho, desde la OMS se señala que, aunque algunos ancianos requieren apoyos, la población mayor es muy diversa y presta grandes contribuciones a la sociedad, a la comunidad y a las familias.

El informe señala tres áreas clave que cambiarán la sociedad y la forma en que se contempla y se vive el envejecimiento. El primero es hacer más accesibles y amigables las viviendas; el segundo, realinear los sistemas de salud a las necesidades de la gente mayor; este objetivo implicará cambiar de sistemas diseñados para tratar los procesos agudos a los cuidados continuados de las enfermedades crónicas, más prevalentes en los ancianos. En tercer lugar, los gobiernos deben desarrollar sistemas de cuidados a largo plazo que reduzcan el uso inapropiado de los servicios de agudos y aseguren a la población vivir sus últimos años de vida con dignidad. Para ello las familias necesitarán apoyo para prestar cuidados, lo que permitirá a las mujeres, las cuidadoras tradicionales, hacer otros trabajos.

Desde Sanofi-Pasteur se recomienda para tener un envejecimiento activo y saludable adoptar hábitos de alimentación saludable, realizar actividad física, procurar alcanzar un bienestar emocional, eliminar los hábitos tóxicos, usar adecuadamente los medicamentos, observar la seguridad vial y prevenir las patologías infecciosas, algo para lo que se recomienda en la edad adulta el uso de vacunas para la gripe, el herpes zóster, difteria, tetanos, tosferina y neumococo.

Fuente Infoned

martes, 6 de octubre de 2015

Crece la cantidad de personas con Alzheimer y otras demencias en las Américas

Líderes de salud de las Américas se comprometieron a adoptar nuevas medidas para mitigar el impacto que tendrá en los próximos 20 años el aumento de las demencias en las personas mayores de la región.

Las medidas se especifican en un nuevo plan adoptado por los ministros de salud de las Américas, que busca mejorar y ampliar la atención para las personas mayores con demencia, prevenir o demorar su deterioro funcional y su dependencia, además de intensificar la investigación en esta especialidad. Este plan, el primero de este tipo entre todas las regiones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), se aprobó en el 54o Consejo Directivo de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

"Es el momento de impulsar mejores formas de cuidar a nuestros adultos mayores y ayudarles a seguir siendo independientes tanto tiempo como sea posible", dijo Cuauhtémoc Ruiz, director del Departamento de Familia, Género y Curso de Vida de la OPS/OMS. "Necesitamos asegurar que contamos con programas establecidos para lograr mejor calidad de vida, ahora y en el futuro, no sólo para quienes tienen demencia, sino para las familias que se dedican a cuidar de esas personas."

Se calcula que entre 6,5 % y 8,5 % de las personas mayores de 60 años en las Américas tienen algún tipo de demencia y, de continuar las tendencias actuales, se prevé que estas cifras lleguen a casi el doble en 20 años en la región, de 7,8 millones en 2010 a 14,8 millones en 2030. En América Latina y el Caribe se dará el aumento más acelerado, ya que pasará de 3,4 millones de personas en 2010 a 7,6 millones en 2030, cifra que supera la proyección de 7,1 millones de personas con este trastorno en los Estados Unidos y Canadá.

Con estas cifras en aumento también suben los costos. En 2010, el costo calculado de tratar y cuidar a las personas con demencias era de 604.000 millones de dólares a nivel mundial y de 235.800 millones de dólares en los países de las Américas. Gran parte de esta carga económica era costeada por las familias.

La mayoría de las personas con demencias en la región son atendidas en la casa, lo que genera un aumento en las tasas de mortalidad, no sólo de las personas mayores sino también de sus cuidadores. Muchos países no cuentan con establecimientos adecuados para la atención a largo plazo de las personas mayores, ni disponen de los recursos para establecer otros.


"Las demencias son un problema complejo que exige actividades coordinadas para poder abordarlas eficazmente", dijo Enrique Vega, asesor regional en Envejecimiento y Salud en la OPS/OMS. "Necesitamos líderes en muchos sectores para trabajar juntos en identificar nuevas maneras de adaptar los sistemas de salud actuales a las necesidades de las personas mayores con demencia o expuestas al riesgo de padecerla, además de atender las necesidades de sus familias y cuidadores", indicó.

La nueva estrategia y plan de acción para enfrentar las demencias exige mayores inversiones en la atención a largo plazo, más investigación sobre las necesidades de las personas con demencia y nuevos modelos basados en la evidencia científica para mejorar el tratamiento y la atención.

Entre las medidas concretas propuestas en el plan para los próximos cinco años se encuentran: 

  • Fortalecer los servicios de salud y las redes comunitarias en toda la región para que los adultos mayores puedan quedarse en sus hogares y comunidades, sin sacrificar su salud ni la de quienes los atienden.
  • Promover la creación de establecimientos de atención de salud a largo plazo para las personas mayores cuya demencia está demasiado avanzada para recibir atención de buena calidad en su casa.
  • Fortalecer la capacidad de los sistemas de salud para promover modos de vida saludables a fin de prevenir trastornos de salud como la hipertensión, la diabetes, el consumo de tabaco y la obesidad que, según investigaciones científicas, pueden conducir a las demencias.
  • Capacitar mejor a los profesionales de salud para la atención y el tratamiento de las personas con demencias, desde el nivel de pregrado a través de toda la educación médica y la formación continua.
  • Aumentar la investigación básica, clínica, epidemiológica y social sobre las causas de las demencias para aprender la mejor forma de prevenir, tratar y atender estos trastornos de salud.
  • Establecer leyes que protejan los derechos humanos de las personas con demencias, y adoptar medidas que promuevan una mejor comprensión de estas afecciones y reduzcan el estigma y los estereotipos.
La estrategia da seguimiento a una declaración de la OMS de enero, en la que se reconoció a las demencias como una prioridad de salud pública que amerita emprender actividades a nivel mundial. También resulta de los debates con autoridades de salud de todas las Américas, que culminaron en un mandato para centrarse en la salud de las personas mayores.

Fuente: OPS

lunes, 5 de octubre de 2015

Geroturismo: Una alternativa para los adultos mayores

Considerar que por su edad avanzada, los adultos mayores deben quedarse en casa es un error. Ellos pueden salir y conocer nuevos lugares sin problemas, tomando algunas precauciones. “Los adultos mayores merecen todo nuestro respeto y estima, y tienen todo el derecho a hacer geroturismo sostenible y seguro para su disfrute”, afirma el doctor Jorge Zapatel, geriatra de la Clínica Delgado, quien brinda algunas recomendaciones para viajeros de la tercera edad.

¿QUIÉNES?

Quienes no presentan cuadros agudos, tengan enfermedades crónicas estables y controladas, posean discapacidad leve o moderada (acompañados de sus cuidadores o familiares) y sean funcionalmente capaces de viajar (con consentimiento de sus familiares). Lo recomendable es salir en grupos y acompañados por promotores entrenados en geroturismo. También es una buena opción viajar con un médico especializado en geriatría.

SALUD

Al viaje deben llevar su medicación habitual y los fármacos que utilizan para casos de emergencias. Las medicinas cumplen el papel de mantenerlos estableces de sus enfermedades crónicas y evitar descompensaciones durante la travesía. Los hipertensos arteriales y los diabéticos deben llevar los medicamentos específicos de sus tratamientos habituales y aquellos que usan para descompensaciones menores.

Quienes están acostumbrados a viajar pueden visitar cualquier destino del país con previa evaluación de su médico, quien hará recomendaciones y restricciones en base a la temperatura y la altitud del lugar.

DESTINOS

Quienes están acostumbrados a viajar pueden visitar cualquier destino del país con previa evaluación de su médico, quien hará recomendaciones y restricciones en base a la temperatura y la altitud del lugar.

En invierno se recomiendan destinos como Tumbes, Piura, Lambayeque y La Libertad debido a su excelente clima. Dentro de la sierra, lugares de poca altitud como las sierras bajas de Lima, Áncash, Cusco, Cajamarca, etc. En la selva, quienes están vacunados contra la fiebre amarilla pueden viajar a Iquitos, Pucallpa y Tarapoto.

VESTUARIO

Si viajan con destino a zonas de calor, deben vestirse con ropa algodón ligera de manga larga, sombreros, anteojos con filtro solar, ropa de baño y sandalias cómodas. Además, deben llevar un bloqueador con factor de protección solar 50, cremas humectantes y repelente (en lugares con alerta de fiebre amarilla, dengue o paludismo).

Si viajan con destino a zonas frías, deben llevar ropa de abrigo de acuerdo a la temperatura del lugar y cremas hidratantes y humectantes de cuerpo y cara. Es importante mantener el cuerpo hidratado.

ALIMENTACIÓN

En zonas de calor se recomienda consumir alimentos frescos, limpios y con control de bioseguridad; y beber entre cuatro a seis vasos por día. Las raciones deben ser moderadas.

En zonas de frío se sugiere ingerir alimentos calóricos, una sopa y segundo en cantidad moderada. Una copa de vino tinto sienta bien en el frío a quienes no tienen restricciones.

viernes, 2 de octubre de 2015

Conociendo la Artrosis

Las enfermedades que afectan a las articulaciones, especialmente la artrosis, son patologías de enorme frecuencia entre la población anciana. Se suma el hecho que estos procesos, debido al dolor y la deformidad que producen, son causa de inmovilidad y por tanto de incapacidad física y dependencia en esta población.

La artrosis es una enfermedad caracterizada por el progresivo deterioro de la articulación. Este envejecimiento se inicia en el cartílago articular, que se deteriora paulatinamente y pierde su integridad. El cartílago articular ejerce dos importantes funciones: favorece que los huesos se deslicen entre ellos sin apenas fricción y además reparte las tensiones mecánicas evitando que los huesos se rompan al cargar las articulaciones. A medida que el cartílago se desestructura, se altera y se produce una formación reactiva del hueso subyacente al cartílago y en los márgenes de las articulaciones para soportar las fuerzas mecánicas, formándose prominencias óseas llamadas osteofitos. Estos cambios, entre otros, terminan produciendo una insuficiencia de dicha articulación, con limitación del movimiento.

La artrosis es una enfermedad crónica y progresiva que afecta a una o varias articulaciones, principalmente en manos, en las articulaciones de carga como las rodillas o las caderas, o en ciertas articulaciones de la columna vertebral. Se presenta dolor, deformidad y limitación de los movimientos de la articulación afecta.

Tradicionalmente la artrosis se ha dividido o clasificado en dos tipos:
  • Artrosis idiopática o primaria, que es la forma más habitual. No existe aparentemente ningún factor predisponente y la causa del progresivo deterioro del cartílago y la articulación es desconocida.
  • Artrosis secundaria, donde es identificable una alteración previa de la articulación. Algunas de las muchas causas de artrosis secundarias son los traumatismos previos (por ejemplo lesión del menisco de la rodilla), los traumatismos repetidos en algunas profesiones o enfermedades congénitas previas de la articulación.

Aunque en la mayoría de los casos no se da una causa conocida, existen una serie de factores de riesgo conocidos para el desarrollo de artrosis como son la edad o la obesidad en el caso de la artrosis de rodilla. Como se ha comentado, la presencia de artrosis está fuertemente relacionada con la edad.
Esta asociación de la enfermedad con la edad ha llevado a sugerir que la artrosis esté relacionada con el envejecimiento en sí mismo. Sin embargo, esto no es exactamente así, puesto que los cambios en el cartílago y otros tejidos de la articulación que se producen al envejecer son diferentes a los que se observan en la artrosis, si bien estos cambios bioquímicos en el cartílago envejecido pueden facilitar su aparición y desarrollo.

El dolor de la articulación es el principal síntoma de la enfermedad. Suele ser un dolor que aparece con el uso de la articulación y mejora con el reposo, aunque en fases avanzadas de la enfermedad puede ser continuo. En algunos casos hay rigidez matutina de corta duración tras la inactividad. En ocasiones pueden aparecer periodos de inflamación y de pequeños derrames en la articulación, siendo ésta una fuente más de dolor. Al explorar las articulaciones éstas suelen estar deformadas y crepitar al moverlas, como si los huesos rozaran entre sí. En fases avanzadas de puede observar pérdida de movilidad y fijación de la articulación (anquilosis).

Diagnóstico

El diagnóstico de la artrosis se establece basándose en la clínica y en unos hallazgos radiológicos característicos donde se pueden observar, entre otros, el estrechamiento del espacio de la articulación al perderse el cartílago, la esclerosis reactiva del hueso situado debajo del cartílago, así como la proliferación de hueso en forma de osteofitos.

La ausencia de manifestaciones de la enfermedad fuera de las articulaciones, a otros niveles del organismo, hace que los análisis y otros estudios de laboratorio sean normales.

Respecto al tratamiento, los principales objetivos que se deben tener en cuenta al enfrentarse a esta patología son el control del dolor y reducir al máximo la incapacidad y la limitación funcional que produce. Esto se debe intentar lograr evitando dentro de lo posible los efectos adversos de la medicación y las posibles complicaciones que puedan aparecer con las intervenciones médicas.
En el tratamiento de la artrosis se disponen de medidas no farmacológicas, a veces fundamentales en artrosis de cadera y rodilla, por ejemplo, y de medidas farmacológicas encaminadas sobre todo al control del dolor.

Entre las medidas no farmacológicas cabe destacar los programas de educación sanitaria centrados en técnicas de protección de las articulaciones o técnicas de relajación, y los beneficios de la pérdida de peso en casos de obesidad. Otras medidas como programas de fisioterapia o ejercicio físico en función de la situación clínica individual son también útiles. Programas que mejoran la fuerza de los cuádriceps en la artrosis de rodilla pueden reducir el dolor y mejorar su función. Asimismo, el uso de hidroterapia o técnicas de calor o frío puede mejorar el dolor y la movilidad.

En el tratamiento farmacológico de la artrosis el control del dolor es imprescindible. Se dispone de varias alternativas terapéuticas que comienzan con los analgésicos simples, como el paracetamol, y continúan con los fármacos antiinflamatorios no esteroideos, otros analgésicos como el tramadol, y la terapéutica con inyecciones intraarticulares de corticoides en casos más rebeldes.

Existen tratamientos específicos diseñados para intentar detener la progresión de la enfermedad, como son el sulfato de glucosamina y el condroitín sulfato, con efecto limitado a las primeras fases del problema.

En el caso de que las medidas anteriores sean ineficaces, en algunos casos, y no siendo la edad por si misma una contraindicación, puede ser necesaria la cirugía de la articulación o su sustitución por una prótesis. 

Fuentes: Mapfre

jueves, 1 de octubre de 2015

Diez consejos para cuidar el corazón

Cuidar nuestro corazón es muy importante, por esta razón es primordial evitar las comidas demasiado saladas y las muy dulces, al igual que el tabaco y el alcohol. Otra recomendación que es importante repetir hasta el cansancio es la de procurar hacer ejercicio con regularidad, ya que con estas sencillas prácticas se evitan muchos problemas de salud, especialmente todos los que tienen que ver con las complicaciones del corazón. En esta oportunidad vamos a conocer algunos consejos muy útiles para mantener la salud del corazón.

Disminuir el consumo de sal y de azúcar

Una de las recomendaciones más importantes que siempre se hacen cuando de cuidar el corazón se trata es, como ya lo mencionamos, consumir la mínima cantidad de sal posible, ya que el abuso provoca el aumento de la presión arterial. Esta condición puede provocar infartos, puesto que la sal provoca la pérdida de elasticidad de las arterias haciendo que se vuelvan duras, y por ende, dificultando el normal funcionamiento del corazón.

El consumo exagerado de azúcar también es peligroso, ya que el organismo no está capacitado para recibir y asimilar los excesos de este producto, por lo la transforma en grasa, provocando obesidad.

Evitar las grasas de origen animal

Las grasas son necesarias para el organismo, pero en su justa medida y eligiendo las que son saludables, como por ejemplo las de origen vegetal, las grasas que provienen de los animales no se deben consumir, o por lo menos, se debe controlar su consumo.

La leche y sus derivados —sin descremar—, las grasas saturadas que contienen los embutidos, las salsas y todas las frituras, son en general las que más enfermedades del corazón pueden provocar, por esta razón es necesario tomar conciencia sobre esto y comenzar a utilizar aquellas grasas más saludables.

Consumir más pescado azul

En una dieta saludable es muy importante comer pescado azul por lo menos dos o más veces durante la semana, además del aguacate y frutos secos.

Los ácidos grasos omega 3 que se encuentran en grandes cantidades en los pescados azules, como el atún, el salmón, la sardina, la caballa entre otros, así como en el aguacate y los frutos secos, es muy importante para prevenir las enfermedades del corazón, ya que tienen la capacidad de disminuir la coagulación de la sangre, baja el colesterol y la presión arterial, lo cual es muy útil no solo para la salud del corazón sino también para el cerebro y el sistema circulatorio en general.

Prepara los alimentos al vapor

Los alimentos que se preparan al vapor, a la plancha y al horno son mucho más saludables y nutritivos que aquellos que se preparan mediante frituras o guisados. Cuando los alimentos y, especialmente los vegetales, se preparan al vapor, estos conservan todas las propiedades nutritivas, el sabor y el color, lo cual es fundamental para prevenir muchos problemas que tienen que ver con el sistema cardiovascular.

Comer más verduras y frutas

A todas las personas en general se nos recomienda el consumo diario de abundantes frutas y verduras, ya que son una gran fuente de fibra, vitaminas y antioxidantes los cuales favorecen el buen funcionamiento del corazón. Entre las frutas más recomendadas tenemos la manzana, los tomates y el plátano, aunque en general todas las frutas nos aportan estos nutrientes en mayor o menor cantidad.

Aumentar el consumo de productos integrales

El consumo de buenas cantidades de fibra ayuda a bajar la presión arterial, las enfermedades cardiovasculares y los ataques al corazón.

Se pueden comer varias porciones diariamente sin ningún problema, ya que ayudan a mantener el peso ideal y al buen funcionamiento del organismo en general.

Eliminar el tabaco, el estrés y el alcohol

Consumir una copa de vino al día es saludable para el corazón, pero cuando se llega a excesos el efecto del alcohol en general puede ser totalmente perjudicial. En lo que al tabaco se refiere, los componentes como la nicotina y el monóxido de carbono pueden aumentar peligrosamente la frecuencia cardíaca, puesto que se disminuye la cantidad y la calidad de oxigeno que va a todos los sistemas del cuerpo.

El estrés puede llevar a muchas personas a fumar, comer exageradamente, abusar del alcohol, entre muchas cosas más. Para tratar de calmar esta condición, lo cual puede provocar algún tipo de enfermedad del corazón, se puede realizar ejercicio y tratar de incorporar a nuestra vida una correcta y sana alimentación.

Consumir carne sin grasa

Debemos elegir sólo las carnes magras, que son aquellas que no tienen nada de grasa.

Hacer ejercicio

Realizar por lo menos media o una hora de ejercicio diario es realmente importante para mantener la buena salud del corazón y de todo el sistema circulatorio. Entre los ejercicios que más se recomiendan están el ciclismo, la natación, los aeróbicos, entre muchos otros. Recuerda que estos deben hacerse de forma moderada, pero continúa.

Mantener un adecuado control médico

Es importante visitar al especialista por lo menos una vez al año, ya que es indispensable realizar algunos análisis periódicos para saber el estado en que se encuentran todos los sistemas del organismo, especialmente aquellos que tienen que ver con el corazón.

1º de octubre. Día Internacional de las Personas Adultas Mayores

Nueva York. En la actualidad, casi 700 millones de personas son mayores de 60 años. Para 2050, las personas de 60 años o más serán 2.000 millones, esto es, más del 20% de la población mundial. Con esto en mente, está claro que es necesario prestar mayor atención a las necesidades particulares de las personas de edad y los problemas a que se enfrentan muchas de ellas. No obstante, es igualmente importante la contribución esencial que la mayoría de los hombres y las mujeres de edad pueden seguir haciendo al funcionamiento de la sociedad si se cuenta con las garantías adecuadas. Los derechos humanos se hallan en la base de todos los esfuerzos en este sentido.

El tema del Día Internacional de las Personas de Edad de 2015 es “La sostenibilidad y la inclusión de las personas mayores en el entorno urbano”. 

Este año se conmemora el 25° aniversario del Día Internacional de las Personas de Edad. En esta ocasión el día se centrará en el impacto que las personas mayores tienen en el nuevo entorno urbano, así como el efecto que este tiene en ellos. El objetivo de la celebración de este año es mostrar que «una agenda que incluya a las personas de edad es crucial para que los entornos urbanos sostenibles promuevan la equidad, el bienestar y la prosperidad para todos». Las personas mayores que viven en la ciudad tienen más probabilidades de generar ingresos, tener oportunidades de educación, y acceso a viviendas asequibles, instalaciones públicas y transporte seguro. A consecuencia del fenómeno de la urbanización, hay un gran número de personas mayores de 60 años viviendo en las ciudades. Se espera que esta cifra alcance los 900 millones para el año 2050.

Mensaje del Secretario General de Naciones Unidas

Con motivo del 25º aniversario del Día Internacional de las Personas de Edad, reconocemos que las personas de edad representan una enorme riqueza para la sociedad y aportan una contribución significativa al desarrollo mundial.

El 25 de septiembre, en la Sede de las Naciones Unidas en Nueva York, los Jefes de Estado y de Gobierno se comprometieron a construir un mundo sostenible sin que nadie quede a la zaga, con independencia de su edad o género. Al llevar a la práctica la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, recientemente adoptada, debemos tener en cuenta los cambios demográficos que tendrán lugar en los próximos 15 años; influirán directamente en la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

El rápido envejecimiento de la población y la urbanización determinarán cada vez más la forma que adoptarán nuestras sociedades. Está previsto que el número de personas mayores de 60 años en las ciudades supere los 900 millones de ahora a 2050, lo cual supondrá una cuarta parte de la población urbana en los países en desarrollo.

El tema del Día Internacional de las Personas de Edad de este año, “Sostenibilidad e inclusividad etaria en el entorno urbano”, destaca la necesidad de lograr ciudades inclusivas para las personas de todas las edades. La Conferencia de las Naciones Unidas sobre la Vivienda y el Desarrollo Urbano Sostenible (Hábitat III), que se celebrará en Quito en octubre de 2016, ofrece una oportunidad para avanzar en este empeño.

Lograr ciudades inclusivas para las personas de edad significa crear oportunidades para su participación económica y social en entornos accesibles y seguros. También implica proporcionar viviendas asequibles y los servicios sociales y de la salud necesarios para que puedan envejecer en sus hogares.

En este Día Internacional de las Personas de Edad, hago un llamamiento a los Gobiernos para lograr que las ciudades y los asentamientos humanos sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles de modo que nadie quede a la zaga, sea cual sea su edad.

Ban Ki-moon

Fuente: Naciones Unidas

miércoles, 30 de septiembre de 2015

Conociendo la Osteoporosis

Se trata de una enfermedad que algunos autores han definido como una auténtica epidemia; una epidemia silenciosa que supone numerosos costes personales y sociales, fundamentalmente derivados de su principal consecuencia: las fracturas óseas. Esta enfermedad afecta a un número considerable de individuos (se calcula que en España hay aproximadamente tres millones de personas con osteoporosis), siendo más frecuente entre los adultos y los adultos mayores. La consecuencia más temida en la osteoporosis es la fractura y, secundariamente, la dependencia, formando un problema sociosanitario y económico de primera magnitud.

La osteoporosis es una enfermedad donde se da una pérdida progresiva de la masa ósea que, unida a alteraciones en la microarquitectura del hueso, provoca una mayor fragilidad, menor resistencia a las fuerzas, y por lo tanto un aumento del riesgo de fracturas, que se pueden producir ante un mínimo traumatismo o incluso de forma espontánea.

Las causas y factores de riesgo para el desarrollo de la osteoporosis son:
  • El envejecimiento. En sí mismo implica una reducción de la masa ósea por ralentización del propio metabolismo. Asimismo, la sarcopenia, la pérdida de masa de músculo esquelético, implica una reducción ósea por suponer un menor estímulo de los huesos con el movimiento.
  • Menopausia. La disminución de la cantidad de estrógenos producidos en los ovarios se ve drásticamente reducida tras la menopausia. Esta hormona es necesaria para mantener un nivel óptimo de calcio en los huesos.
  • Pobre ingesta de calcio. Especialmente tras la menopausia hay una mayor pérdida de calcio por la orina. Si la cantidad eliminada no se repone correctamente habrá un desequilibrio, lo que facilitará una disminución de la masa ósea rápida y por lo tanto la aparición de osteoporosis.
  • Hidratación y mineralización. La escasa ingesta de agua y minerales en muchos casos hace que disminuya la masa ósea. No sólo es necesario el aporte de calcio en la dieta, sino su equilibrio proporcionado con el magnesio y el fósforo como principales minerales.
  • Dietas inadecuadas. Relacionadas con distintos problemas, que harán que exista un desequilibrio en la ingesta de macro y micronutrientes.
  • Inmovilización prolongada. La forma de poder generar hueso es continuar con una vida activa y una musculatura acorde, que estimule la formación y el fortalecimiento de los huesos. Esta acomodación de hábitos sumado a muchas enfermedades y dolencias de la vejez que obligan a la población mayor a permanecer encamados o por largos períodos inactivos, hace que se acentúe el problema de la osteoporosis.
  • Poca exposición al sol y alteraciones hepáticas o renales. Todas ella son causas de disminución en la adquisición, metabolismo y acción de la vitamina D, básica para la fijación del calcio en el tejido óseo y para su formación.
  • Fármacos. A medida que se envejece, aumentan las necesidades de utilizar medicamentos durante largos periodos de tiempo o de forma crónica. Muchos de ellos producen como efecto adverso la pérdida de masa ósea, como son los corticoides usados en tratamientos de enfermedades crónicas. Otros fármacos que pueden favorecer la pérdida de masa ósea son los diuréticos y ciertos fármacos anticonvulsivos.
  • Uso de tabaco y alcohol. Se ha observado una mayor frecuencia de osteoporosis cuando se presenta el consumo de dichas sustancias.

La osteoporosis es en las primeras fases una enfermedad asintomática, mientras que en las fases avanzadas aparece:
  • Dolor o sensibilidad ósea.
  • Fracturas con poco o ningún traumatismo.
  • Pérdida de estatura.
  • Lumbalgias o cervicalgias debido a fracturas de los huesos de la columna.
  • Postura encorvada o cifosis.

Diagnóstico

El diagnóstico de la osteoporosis se realiza de forma indirecta a través de métodos radiológicos, ya que el estudio directo histológico de una muestra de tejido óseo a través de una biopsia queda fuera de la práctica clínica rutinaria.

Los métodos radiológicos son muy diversos pero se pueden resumir en la utilidad de las radiografías convencionales de huesos y en la densitometría ósea. La radiografía convencional tiene una baja sensibilidad en la detección de este proceso, ya que es necesario una pérdida de al menos un 30 % de la masa ósea para detectar la osteoporosis en ciertos huesos. La densitometría ósea es una técnica específica que permite medir la densidad mineral ósea. Confirma y diagnostica la osteoporosis, y con ella se puede seguir a los pacientes en su evolución y su respuesta a los tratamientos.

Existen numerosas pruebas bioquímicas determinadas en análisis rutinarios que estudian el estado metabólico del hueso y que tienen su utilidad sobre todo en la osteoporosis secundaria. 
En la osteoporosis es fundamental la prevención, ya desde antes de entrar en la tercera edad, para evitar la evolución de la enfermedad hacia fases avanzadas y de difícil solución. Para ello es recomendable:
  • Hacer ejercicios adecuados y acordes a cada persona. En éstos es necesaria la combinación de ejercicios aeróbicos junto con algunos de impacto suave, para estimular la incorporación de calcio en la matriz ósea, disminuir la destrucción ósea y aumentar la formación de hueso nuevo.
  • Baños de sol. Ayudan a formar en la piel la vitamina D, fundamental en el metabolismo del calcio, teniendo en cuenta las precauciones de no someterse a exposiciones largas en horas de máxima insolación y de temperaturas altas y asegurar una buena hidratación.
  • Ingesta de nutrientes adecuada. En especial asegurar la ingesta de calcio en la dieta, así como proteínas y otros nutrientes como magnesio y fósforo.
Los objetivos del tratamiento de la osteoporosis son:
  • Controlar el dolor asociado a la enfermedad.
  • Retardar o detener el proceso de pérdida ósea.
  • Prevenir fracturas con medicamentos que fortalezcan el hueso.
  • Minimizar el riesgo de caídas que podrían causar fracturas.
Existen diferentes tratamientos para la osteoporosis, incluyendo cambios en el estilo de vida y una diversidad de medicamentos. Los medicamentos se utilizan para fortalecer los huesos cuando:
  • Se ha diagnosticado osteoporosis por medio de un estudio de densidad ósea.
  • Se ha diagnosticado osteopenia (huesos delgados, pero no osteoporosis) por medio de un estudio de densidad ósea, si se ha dado una fractura de hueso.

Los bifosfonatos son los principales fármacos empleados tanto para prevenir como para tratar la osteoporosis en mujeres posmenopáusicas. 

Los bifosfonatos tomados por vía oral incluyen alendronato, ibandronato y risedronato, que se toman generalmente una vez a la semana o una vez al mes.

La calcitonina se presenta en aerosol nasal e inyectable. Es un medicamento que retarda la velocidad de la pérdida ósea y alivia el dolor óseo.

Los principales efectos secundarios de la calcitonina son la irritación nasal en la presentación en aerosol y náuseas en el caso de la presentación inyectable.

Los estrógenos ya casi no se utilizan para prevenir la osteoporosis. No están aprobados para tratar a mujeres postmenopáusicas con osteoporosis debido a que conllevan un aumento inaceptable del riesgo de padecer una neoplasia ginecológica.

La teriparatida, un derivado de la hormona paratiroidea, está aprobada para el tratamiento de las mujeres posmenopáusicas que tengan osteoporosis severa y se considere que presenten un alto riesgo de sufrir fracturas. El fármaco se administra a través de inyecciones diarias subcutáneas y la misma paciente se las puede aplicar en la casa.

El raloxifeno se utiliza para la prevención y el tratamiento de la osteoporosis. El raloxifeno puede reducir el riesgo de fracturas de la columna en casi el 50%; sin embargo, no parece prevenir otras fracturas, incluyendo las de la cadera. El efecto secundario más serio del raloxifeno es un pequeño riesgo de coágulos sanguíneos en las venas de las piernas (trombosis venosa profunda) o en los pulmones (embolia pulmonar).

El ejercicio regular puede reducir la probabilidad de fracturas óseas en personas con osteoporosis, tanto por el aumento de la masa ósea como por la disminución del riesgo de caídas. Algunos de los ejercicios recomendados son:
  • Ejercicios de soporte de peso: caminar, correr suavemente, jugar al tenis, bailar.
  • Ejercicios de resistencia: pesas libres, máquinas de pesas, bandas de caucho para hacer estiramientos.
  • Ejercicios de equilibrio: taichí, yoga
  • Montar en bicicleta estática.
  • Utilizar máquinas de remos.

Se debe consumir al menos 1.200 miligramos de calcio al día y de 800 a 1.000 unidades internacionales de vitamina D. Si no se pueden asegurar estas cantidades se recomendarán suplementos tanto de calcio como de vitamina D. Son alimentos ricos en calcio:
  • Queso y otros productos lácteos.
  • Hortalizas de hoja verde, como espinacas y col rizada.
  • Leche baja en grasa.
  • Salmón.
  • Sardinas (con las espinas).
  • Tofu (queso de soja).
Fuente: Mapfre

 
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